El emprendimiento en AMÉRICA LATINA: muchas empresas y poca innovación

El emprendimiento en AMÉRICA LATINA: muchas empresas y poca innovación

Durante casi una década, los analistas e inversores han considerado a las economías emergentes, incluidas las de varios países de América Latina y el Caribe (LAC, por sus siglas en inglés, Latin America and the Caribbean), como los nuevos motores del crecimiento. El crecimiento de estos países antes de la crisis financiera global despertó un entusiasmo que, después de una breve pausa durante la crisis de 2008, se cimentó en las recuperaciones vigorosas de los años 2009 y 2010.

Descarga de informe completo del Banco Mundial: EmprendimientoAmericaLatina

Así, se impuso un nuevo guión: gracias a los profundos cambios estructurales, tanto nacionales como globales, el potencial de las economías emergentes se había confirmado por fin.

Sin embargo, parece que el entusiasmo con los mercados emergentes se ha empañado en los últimos meses. La notoria desaceleración de estos ha sembrado dudas sobre la sostenibilidad de las elevadas tasas de crecimiento de la última década y ha reavivado el viejo temor a las turbulencias financieras y macroeconómicas. Así, expresiones como “las economías sumergidas” se han vuelto habituales en las publicaciones financieras.

Lo cierto es que, hasta que llegó el auge de los años 2000, el crecimiento de las principales economías de LAC fue decepcionante durante décadas: a principios del siglo XX, el promedio simple del PIB per cápita de la región era aproximadamente el 38 por ciento del de Estados Unidos, mientras que, en el año 2012, este ratio era cercano al 35 por ciento.

Este cambio implica que las principales economías de LAC crecieron más lentamente que los Estados Unidos durante 110 años y, lo que es más importante, no lograron sacarle partido a su subdesarrollo relativo mediante el acercamiento a los Estados Unidos y otras economías desarrolladas que se convirtieron en la fuente de tecnologías que hoy son habituales en todo el mundo. Dicho de otro modo, LAC no necesitaba inventar, habría bastado con que imitase y adoptase tecnologías ya existentes, tal y como lograron algunas economías de Asia oriental.

Todo esto no implica que el entusiasmo reciente con los mercados emergentes de LAC no esté justificado. Al contrario, este entusiasmo se sustenta en el progreso social sin precedentes que la región ha logrado durante el último auge del crecimiento, como se documentó en el anterior informe insignia regional, La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, en el que se presentó evidencia del progreso realizado:

•    Casi 70 millones de personas salieron de la pobreza en la última década.

•    Aproximadamente 50 millones de per- sonas se unieron a la clase media entre 2003 y 2009.

•    La desigualdad en el ingreso medida según el coeficiente de Gini se redujo de manera estable, desde el máximo de 0,58 en 1996 hasta el nivel más bajo nunca antes registrado en la región, 0,52, en el año 2011, lo que supuso una reducción de más del 10 por ciento.

•    En torno a un tercio de la reducción de la pobreza fue el resultado de políti- cas sociales que transfirieron ingresos a los pobres, pero los ingresos lab- orales durante los años del auge dieron cuenta de los dos tercios restantes. En otras palabras, el crecimiento es nece- sario para mantener la reducción de la pobreza y la expansión de la clase media.

El reto de la productividad es urgente precisamente porque el progreso social ha estado vinculado al crecimiento. Gracias a las políticas actuales, los programas sociales se podrán mantener en el corto plazo, pero se corre el riesgo de que estas mejoras se echen a perder si el crecimiento se mantiene bajo durante demasiado tiempo.

Así pues, con la reducción de los vientos de cola que favorecieron a LAC durante los últimos años, la región tendrá que recurrir a sus propios medios para estimular el crecimiento. Y estos medios son en verdad uno solo: la productividad. En un contexto en el que el ahorro interno es escaso y las entradas de capitales extranjeros amainan, solo los aumentos de la productividad podrán sostener el crecimiento del ingreso.

Los líderes de la región son plenamente conscientes de lo importante que es estimular la productividad, pero ¿en qué consiste esta batalla? Este informe sostiene que consiste en establecer un entorno propicio en el que los emprendedores puedan surgir, competir e innovar. Se trata de construir una clase emprendedora e innovadora de modo que las mejores empresas (esto es, aquellas que exportan bienes, servicios e incluso capital) ya no palidezcan en comparación con los emprendedores estrella de otros lugares.

Más allá de las generalidades, los elemen- tos principales de un entorno favorable al emprendimiento y la innovación incluyen los siguientes:

•    La generación de capital humano . El reto de aumentar la calidad de la educación sigue vivo, pero va más allá de los resultados de las pruebas estandarizadas. Por ejemplo, LAC tiene un déficit histórico de ingenieros que se remonta al menos hasta principios del siglo XX.

•    La mejora de la logística y la infrae- structura . La modernización de los puertos, el transporte y las aduanas puede proporcionar una ventaja com- petitiva a los productos de la región. El déficit actual de infraestructuras también se debe abordar para terminar con las limitaciones de capacidad que se hacen patentes cuando el crecimiento es bajo.

•    El aumento de la competencia. Pese a que la región se ha globalizado, muchas industrias permanecen ajenas a la com- petencia. Esta protección tiene dos efectos negativos: reduce el crecimiento de la productividad en estos secto- res y perjudica al sector exportador, que depende de sus servicios y bienes intermedios.

•    La mejora del entorno contractual . Pese a que los derechos de propiedad intelectual no son el único aspecto relevante de las instituciones locales que afectan a la productividad, es poco probable que la innovación arraigue sin que exista la protección adecuada.

augustode-la-torreLa demanda de servicios de buena calidad ha aumentado con las recientes mejoras sociales de la región. Las clases medias no esperan únicamente aumentos en el ingreso para que sus hijos presencien incluso más progresos en el futuro, sino también mejoras de los servi- cios públicos para las generaciones actuales.

Al aumentar la productividad, el ingreso futuro crecerá, lo que a su vez incrementará los ingresos públicos y la capacidad del estado de invertir en el suministro de servicios. Con el paso del tiempo, si ganamos la batalla de la productividad, entraremos en un círculo virtuoso de sectores públicos más fuertes, crecimiento mayor y oportunidades para todos.

Washington, 2 abril 2014
Publicado en Infolatam: http://www.infolatam.com

Por Augusto De la Torre, Economista Jefe Hasan Tuluy, Vicepresidente
Región de América Latina y el Caribe Grupo del Banco Mundial

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